Estoy haciendo un poco de memoria, y pensando en aquellas palabras que Pablo Alfaro dijo en su despedida. Estoy seguro de que todos recordamos aquel día. También estoy seguro que a muchos de nosotros se nos escapó alguna que otra lágrima cuando escuchamos sus palabras, las palabras de nuestro líder eterno:
"Me habéis hecho sentir en multitud de ocasiones el hombre más feliz de la tierra. Para mí ha sido un orgullo como futbolista llevar este escudo en mi pecho, defender esta camiseta lo mejor que he podido y sabido. Creo que jamás podré devolveros tantos sentimientos, tanto respeto y tanto cariño como el que me habéis regalado a mí. Os voy a llevar conmigo siempre, siempre grabados a fuego en lo más profundo de mi corazón".
Las habéis leído.
Os las pongo para que os déis cuenta de lo grande que es este sentimiento, esta pasión, este escudo que todos llevamos en nuestro corazón. A algunos se os ha olvidado la forma en la que vivíamos los partidos cada domingo en nuestra Bombonera. Unos con el privilegio de estar allí, otros no. Pero no importa, porque nuestra pasión no entiende ni de victorias ni de kilómetros. No es pasado, no es otra época, es nuestra historia. Historia viva del sevillismo. Ese espíritu no está hoy día en nuestra grada, no sé si es porque se ha acoplado demasiado "sevillista de final" o si algunos se han malacostumbrado a ganar títulos y títulos y ahora no ganar un título es fracaso. Antes se iba a la Puerta de Jerez por ascender, luego por clasificarnos a Europa...Tampoco quiero que se os olvide esas palabras que tienen nuestro himno, el de toda la vida. El que hemos mamado desde chicos. Palabras como casta, coraje, arte, filigrana de la escuela sevillana, somos el sevillismo, que día y noche no paramos de animar. No hace falta que os ponga entero porque os lo sabéis de sobra, pero sí quiero que seáis conscientes de lo que significa. Una afición que no para de animar, no una afición que no critique de forma no constructiva, que no divida, que no crispe, del absurdo debate del entrenador. Daros cuenta de que "Nosotros somos Sevilla" y que defenderemos estos colores hasta la muerte, porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?. No sirve de nada criticar, lo sabéis de sobra, por eso, ¿qué mejor que animar a tu equipo?.
Hubo unas palabras el día del Sevilla - Fenerbache, que me gustaron y no me gustaron. Eran algo así: "hoy no hay debate de Jiménez, ni críticas... hoy tenemos que estar unidos". ¿Por qué? ¿por qué el sevillismo estuvo sólo unido aquel día?, está claro, porque era otro importante día en la historia del Sevilla, porque estábamos a un paso de clasificarnos para Cuartos de la Champions League, pero no pudo ser, por lo que a partir de aquel día la historia se ha repetido una y otra vez. Partido bueno del Sevilla, casi todos contentos. Partido malo, casi todos a criticar. Esto no puede ser.
No soy absolutamente nadie para decir quien es más sevillista o menos, ya que, es otro debate absurdo. Cada uno vive el sevillismo como lo quiere, claro que sí. El sevillismo, además de ser un sentimiento único, es algo personal e instranferible que únicamente se puede pasar de generación en generación, para disfrutarlo, para vivirlo, para gozarlo. Sigamos defendiendo esta camiseta como lo han hecho los guardianes de Nervión.